Beijing considera la presencia militar de Estados Unidos en la región como una amenaza para el ascenso de China y un obstáculo para su ambición de apoderarse de Taiwán, la isla autogobernada que reclama como propia. Pero Estados Unidos ha sostenido que la región del Pacífico es demasiado importante en términos económicos como para perderla.
Nadie espera que China invada Taiwán porque un portaaviones estadounidense haya salido de la región. Pero la ausencia del navío le da a los chinos otra oportunidad de mostrar su fuerza, indicó Bryan Clark, exsubmarinista de la Marina y analista de defensa del Hudson Institute.
“Están usando esto como parte del relato para demostrar a Filipinas, a Japón, a Indonesia y a otros que Estados Unidos ya no es el mandamás en el Pacífico occidental”, explicó Clark. “Simplemente preferirían que los países de la región decidan que China es la potencia mayor y que Estados Unidos ya no puede garantizar su seguridad”.
China realizó ejercicios navales esta semana con Indonesia y recientemente ha dado señales de agresividad hacia Japón y Filipinas, dos aliados clave de Estados Unidos que también mantienen disputas territoriales con Beijing.
China llevó a cabo maniobras militares este mes cerca del banco de Scarborough, en el mar de China Meridional. China y Filipinas reclaman ese territorio. El mes pasado, un destructor chino de misiles guiados realizó un ejercicio con fuego real frente a Okinotori, la isla más meridional de Japón.
El almirante Frank Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, ha intentado tranquilizar a los aliados regionales sobre el compromiso de Washington. Estuvo en Manila el jueves y les dijo a sus homólogos filipinos que las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos están listas para intensificar los ejercicios conjuntos para fortalecer la alianza entre los países. También se espera que viaje a Japón.
Evan Sankey, analista de políticas del Cato Institute que se centra en la política de Estados Unidos hacia China, dijo que los portaaviones brindan una garantía psicológica a los aliados de Estados Unidos. La ausencia de portaaviones en la región, añadió, “se suma a la sensación general de que Estados Unidos está distraído por los acontecimientos en Oriente Medio”.








