El USS George Washington abandona el Pacífico y se espera que reemplace al USS Abraham Lincoln en Oriente Medio, en medio de crecientes preocupaciones por la salud mental y problemas de abastecimiento a bordo del portaaviones, que ha estado desplegado desde hace mucho tiempo. Al Lincoln se le ha extendido su permanencia en el mar más allá de mayo, su fecha original de regreso, para apoyar las operaciones contra Irán.
Trump ha dependido en gran medida de los portaaviones para respaldar operaciones militares durante su segundo mandato.
Por ejemplo, el USS Gerald R. Ford regresó a casa a mediados de mayo tras un despliegue de 11 meses, el más largo desde la guerra de Vietnam, durante el cual apoyó la lucha de Estados Unidos contra Irán y la captura del entonces líder de Venezuela, Nicolás Maduro.
El Ford había sufrido un incendio en un área de lavandería que obligó al portaaviones a dar la vuelta y regresar al mar Mediterráneo para reparaciones, y dejó a cientos de marineros sin lugares para dormir. Por su parte, el Lincoln ha pasado un tiempo récord ininterrumpido en el mar de más de 240 días. Legisladores demócratas han pedido investigaciones y mayor transparencia sobre las condiciones a bordo del buque.
Los buques de guerra y sus tripulaciones solo pueden soportar hasta cierto punto, dijo Robert Farley, catedrático de seguridad nacional y diplomacia en la Universidad de Kentucky y autor frecuente de textos sobre sobre portaaviones.
“La gente no descansa lo suficiente. Es psicológicamente agotador. Y el descanso y la recuperación forman parte de mantener sana a la tripulación”, afirmó Farley. “A veces se plantea como: ‘Estas personas no han tenido vacaciones’. Pero lidiamos con límites bien conocidos de la capacidad de una tripulación para operar con máxima eficiencia a lo largo del tiempo. Y eso simplemente disminuye”.
Clark, del Hudson Institute, sostuvo que la presión sobre los portaaviones del país se debe a la falta de preparación y planificación para la guerra con Irán.
“Si íbamos a movilizarnos para este tipo de conflicto, y anticipábamos que podría durar tanto, podríamos haber hecho algunos cambios en el calendario de portaaviones para asegurarnos de que hubiera más disponibles”, afirmó.
Clark señaló que la Marina tiene 11 portaaviones y por lo general despliega dos o tres a la vez. Pero pronto podría desplegar cuatro si el USS Theodore Roosevelt sale de San Diego hacia Oriente Medio, lo que permitiría que el Washington regrese al Pacífico.
Pero los enormes buques de guerra necesitarán mantenimiento, lo que probablemente causará un cuello de botella en los únicos dos astilleros del país capaces de atender portaaviones.
“Terminaremos con una deuda de mantenimiento que habrá que pagar durante los próximos años”, advirtió Clark. “Probablemente tendremos menos presencia de portaaviones de la que hemos tenido en años anteriores porque los portaaviones estarán en fila para entrar al astillero”.
Existen dudas sobre el uso de portaaviones en la guerra moderna
Michael Swaine, investigador principal del Programa de Asia Oriental del Quincy Institute, cuestiona la necesidad futura de los portaaviones a medida que la guerra cambia rápidamente.
Los portaaviones pueden ser atacados con mayor facilidad con drones y misiles, en particular por un adversario como China, afirmó, mientras que buques más pequeños y submarinos pueden ser igual de eficaces para atacar objetivos que los cazas que despegan desde un portaaviones.
Altos funcionarios de la Marina han indicado su deseo de dejar de depender tanto de los portaaviones. El almirante Daryl Caudle, jefe de operaciones navales, declaró a The Associated Press en febrero que quiere convencer a los comandantes de usar buques más pequeños y nuevos, además de otros recursos, en lugar de recurrir de manera constante a enormes portaaviones.
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