Nueva York.— El gobierno de Estados Unidos concretó la expulsión de dos miembros de la delegación diplomática de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de que ignoraran el plazo límite para abandonar el territorio estadounidense tras la conclusión de la Asamblea General.

El conflicto diplomático escaló a inicios de esta semana cuando el Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, emitió una orden directa al canciller iraní, Abás Araqchi, y a toda su comitiva para salir del país. La decisión de Washington responde al estancamiento definitivo de las conversaciones diplomáticas indirectas que ambas naciones mantenían.

A pesar de que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, acató la directriz de forma inmediata, los dos funcionarios sancionados decidieron permanecer en la ciudad de Nueva York de manera irregular.

Tras ser localizados por las autoridades estadounidenses, el Departamento de Estado revocó formalmente sus visados. El operativo de salida se consumó durante el fin de fin de semana: el primero de los diplomáticos abordó un vuelo de regreso el viernes por la noche, mientras que el segundo abandonó el país el sábado por la mañana.

Restricciones de movilidad extrema

La presencia de la comitiva de Teherán en territorio norteamericano ya estaba bajo un estricto escrutinio. Como país anfitrión de la sede de la ONU, la administración de Donald Trump se vio obligada a emitir visados especiales, pero bajo condicionantes sumamente severas.

Los permisos otorgados limitaban de forma estricta el movimiento de los funcionarios iraníes a un radio exclusivo alrededor del cuartel general de las Naciones Unidas y les prohibían explícitamente realizar actividades comerciales o adquirir bienes de lujo en la ciudad.

La expulsión marca un nuevo punto de tensión en las ya fracturadas relaciones bilaterales entre Washington y Teherán, cerrando cualquier ventana de diálogo en el corto plazo dentro del marco institucional de la ONU.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here