El ambiente generalizado entre los clientes de Ueno Bank es de absoluta indignación, miedo y desesperación. El cierre repentino de la aplicación móvil y el congelamiento de las tarjetas se dio sin previo aviso durante la madrugada, dejando a miles de personas literalmente con “cero pesos” para comprar comida, pagar medicamentos o transporte público en su día a día.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció en medio de una crisis bancaria que congeló los depósitos de casi 3 millones de ahorradores, mientras el Congreso debatía iniciarle un juicio político.
El sentimiento de traición ha escalado rápidamente. Los jubilados y trabajadores afectados sienten que sus esfuerzos de años fueron licuados por corrupción interna, lo que ha derivado en masivas y violentas protestas frente al Panteón de los Héroes, el Congreso y la residencia presidencial. La consigna en las calles es clara: “¡Que devuelvan todo!”, acompañada de una profunda desconfianza hacia las promesas regulatorias del gobierno.
¿Cómo afecta esta situación a los demás bancos?
Aunque el Banco Central del Paraguay (BCP) ha enfatizado que la caída de Ueno Bank es un caso aislado que no refleja una debilidad estructural de la banca paraguaya, las repercusiones secundarias se sienten en todo el ecosistema financiero:
Saturación e intermitencia en plataformas aliadas: El BCP implementó la transferencia masiva de fondos y la liberación de alias SIP hacia otros bancos del sistema. Esto provocó un colapso por sobredemanda informática. Las bancas en línea de entidades competidoras han reportado caídas temporales e intermitencias debido a la avalancha de millones de personas intentando abrir cuentas de ahorro de emergencia simultáneamente.
Riesgo de contagio reputacional: A pesar de que los demás bancos operan con solidez, el pánico financiero es contagioso. Se ha observado un incremento en el flujo de clientes que acuden a retirar efectivo o a diversificar sus depósitos en múltiples firmas tradicionales por temor a un efecto dominó, poniendo a prueba los niveles de liquidez inmediata de las sucursales físicas en Asunción y el resto del país.
Freno al optimismo de la banca digital: El colapso de la institución digital más grande y de más rápido crecimiento del país es un duro golpe para la confianza del consumidor en las fintech y los modelos móviles de bancarización. Otras entidades que buscaban digitalizar sus servicios ahora enfrentarán un escrutinio mucho más severo por parte de usuarios que volverán a preferir los métodos tradicionales de resguardo de valor.







