El senador de ultraderecha y excandidato presidencial brasileño, Flávio Bolsonaro, aterrizó la mañana de este miércoles en el Aeropuerto Ejecutivo de Miami-Opa Locka, en el estado de Florida, tras abandonar de forma sorpresiva el territorio brasileño. El sorpresivo viaje se produce apenas tres días después de su derrota en la segunda vuelta electoral del pasado domingo 25 de octubre frente al líder de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva.

La salida del país se realizó en absoluta reserva y en compañía de su núcleo familiar más cercano, compuesto por su esposa y sus dos hijas. La movilización del político y su entorno comenzó a articularse inmediatamente después de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil consolidara los cómputos oficiales que sellaron el regreso de Lula da Silva al Palacio de Planalto.

Según los datos oficiales emitidos por el máximo organismo electoral, Lula obtuvo la victoria con el 51.79% de los votos válidos, equivalentes a más de 64 millones de sufragios. Por su parte, Flávio Bolsonaro, abanderado del Partido Liberal, quedó relegado al segundo puesto tras registrar un 48.21%, lo que desató un clima de alta tensión entre sus partidarios políticos.

Para evadir los controles migratorios directos en los aeropuertos brasileños, el parlamentario optó por una compleja ruta de escape terrestre y aérea. De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, Bolsonaro cruzó la frontera en coche durante la noche del martes, ingresando a la provincia de Misiones a través del Puente Internacional Tancredo Neves.

Una vez en territorio argentino, la familia se dirigió de inmediato a una pista aérea para abordar un avión privado previamente coordinado. La aeronave despegó con rumbo al hemisferio norte, realizando una escala técnica nocturna en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, antes de continuar su trayecto definitivo hacia el estado de Florida.

La salida del legislador coincide con un momento de extrema presión judicial debido a los diversos procesos que enfrenta ante el Supremo Tribunal Federal (STF). Flávio Bolsonaro es objeto de una rigurosa investigación penal por su presunta implicación en delitos de lavado de dinero, evasión fiscal y vínculos financieros ilícitos con redes de apuestas digitales.

La situación del político se complicó drásticamente el pasado lunes, cuando el magistrado Alexandre de Moraes emitió una medida cautelar que le otorgaba un plazo perentorio de 24 horas para entregar sus pasaportes. Ante el flagrante desacato de la orden, la Policía Federal procedió a anular sus documentos de viaje brasileños, pero el senador logró sortear la restricción utilizando su pasaporte italiano de manera complementaria.

A pesar de la gravedad de los señalamientos en su contra y de su salida del país, Bolsonaro aún conserva sus prerrogativas parlamentarias intactas. Su fuero constitucional permanece vigente debido a que su mandato en el Senado de la República concluye formalmente el 31 de enero de 2027, lo que limita por el momento las acciones de detención inmediata en su contra.

La recepción del político en territorio estadounidense contó con el visto bueno anticipado de las autoridades de ese país, ya que el Departamento de Estado autorizó la entrega de visados para él y sus familiares antes del aterrizaje. Además, el presidente Donald Trump respaldó públicamente la llegada del brasileño, calificando ante los medios de comunicación el reciente proceso electoral en Brasil como “extraño”.

Con este traslado, Flávio Bolsonaro se suma a la lista de miembros de su familia inmediata que han optado por fijar su residencia en la nación norteamericana. Su hermano, el también político Eduardo Bolsonaro, se encuentra actualmente establecido en los Estados Unidos tras denunciar de manera reiterada una presunta persecución judicial por parte de las instituciones brasileñas.

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