La decisión de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de suspender todos los intercambios comerciales y financieros con Irán se produjo tras una serie de incidentes de seguridad que agudizaron las tensiones en el golfo Pérsico.
El Ministerio de Defensa emiratí informó que sus sistemas de defensa antiaérea detectaron el lanzamiento de dos misiles balísticos desde territorio iraní, los cuales estaban dirigidos a la navegación marítima.
De acuerdo con los informes oficiales, el primer proyectil cayó fuera de las aguas territoriales emiratíes, mientras que el segundo impactó dentro de estas, sin que se reportaran víctimas mortales ni daños estructurales inmediatos, ya que ambos terminaron en el mar.
“A la luz de las escaladas regionales que socavan la paz y la seguridad regionales e internacionales, se suspendieron hasta nuevo aviso todos los intercambios comerciales, las actividades mercantiles y las transacciones financieras con Irán”, declaró Afra Al Hameli, directora de comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos.
Esta medida económica representa uno de los movimientos más contundentes adoptados por Abu Dabi en el contexto del conflicto actual, sumándose a acciones previas tomadas desde el inicio de las hostilidades, como la retirada de su embajador y el cierre de instituciones vinculadas al régimen iraní, incluidos centros educativos y un hospital estatal en Dubái.
Asimismo, la interrupción de las relaciones comerciales se da tras semanas de incidentes repetidos contra petroleros operados por la compañía estatal ADNOC.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, “rechazó categóricamente la afirmación de Emiratos Árabes Unidos de que Irán había lanzado un misil hacia ese país”, calificándola de infundada, perjudicial para la confianza regional y contraria al principio de buena vecindad.
Teherán advirtió a los países de la zona sobre los riesgos de emitir este tipo de declaraciones y sugirió la existencia de operaciones de falsa bandera impulsadas por actores externos para socavar la estabilidad.
Esta nueva escalada ha provocado reacciones inmediatas en los mercados financieros y en las bolsas del Golfo, reflejando el temor internacional a que la interrupción del tráfico marítimo en rutas clave como el estrecho de Ormuz afecte profundamente el suministro global de hidrocarburos.
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