El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, dijo este viernes que su país vive un “desastre grande”, tras el terremoto de magnitud 7.7 que provocó el colapso de algunos edificios, sin que se reporten víctimas hasta ahora.
El sismo, con epicentro a 10 km de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, afectó principalmente el suroeste del país. “El desastre que estamos enfrentando es grande”, dijo Mulino a la prensa, al señalar que hay carreteras “totalmente colapsadas”.
Mientras, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció que su departamento moviliza recursos y personal para asistir a Panamá tras el terremoto, a petición del gobierno panameño.
“Estados Unidos apoya al pueblo panameño”, escribió Rubio en su cuenta de X, quien aseguró que sigue de cerca los informes sobre el sismo y difundió una línea directa de asuntos consulares para atender consultas relacionadas con la emergencia.
El jefe de la diplomacia estadounidense no precisó el alcance de los daños ni los recursos que serán desplegados, y señaló que la asistencia se coordina con las autoridades panameñas.
El terremoto provocó el colapso de un hotel de tres pisos, la iglesia y el edificio de la gobernación de la provincia de Coclé, todos situados en Penonomé, una de las zonas más afectadas, sin registro de muertos ni heridos, como constató EFE durante un recorrido junto a rescatistas.










