Las autoridades de Maldivas confirmaron este lunes la localización de los cuerpos de los cuatro turistas italianos que murieron y permanecían desaparecidos en una cueva submarina en el atolón de Vaavu, aunque su recuperación se llevará a cabo en los próximos días porque la profundidad en la que se encuentran dificulta el operativo.
“La localización se ha logrado gracias a una operación conjunta de su Guardia Costera y la Policía local, junto a un equipo de expertos coordinado por el Gobierno de Italia”, informó la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas (MNDF) en una publicación de X.
Se trata de los cuerpos de Monica Montefalcone, su hija Giorgia Sommacal, Muriel Oddenino y Federico Gualtieri. La quinta víctima de esta tragedia, Gianluca Benedetti, había sido hallada el viernes en la entrada de la cueva y está previsto que su cuerpo sea repatriado a Italia este lunes por la noche.
Las autoridades de Maldivas recurrieron a tres especialistas finlandeses en descensos submarinos profundos para encontrar a las víctimas que permanecían en el mar, después de que un buzo militar muriera durante las labores de rescate.
Tras una inmersión de aproximadamente tres horas, el equipo de expertos halló los cuatro cuerpos en el mismo lugar, al final de un túnel en el tercer segmento de la cueva.
“Durante esta primera intervención operativa, el equipo de especialistas exploró con éxito el sistema de cuevas submarinas, evaluó las condiciones ambientales y operativas, localizó a las cuatro víctimas que aún estaban desaparecidas y recopiló la información clave necesaria para planificar las siguientes fases de la operación”, detalló Dan Europe, la organización científica que coordina el operativo.
El portavoz del gobierno maldivo, Mohamed Hussain Shareef, declaró que esperan recuperar dos de los cuerpos del martes y los otros dos el miércoles, en una acción que definen como “compleja”.
Las tareas habían quedado paralizadas el sábado tras el fallecimiento del sargento Mohamed Mahdhee, miembro del ejército maldivo, que se descompensó mientras participaba en la búsqueda de los desaparecidos.
El Gobierno decidió entonces recurrir a especialistas extranjeros debido a que los efectivos locales solo están entrenados para descender hasta 50 metros de profundidad, mientras que los cuerpos permanecen atrapados a unos 60 metros dentro de una estrecha caverna submarina.
El límite de buceo recreativo en las Maldivas es de 30 metros. Según las autoridades locales, tres de los cinco buceadores muertos tenían permiso para llegar a una mayor profundidad, aunque no informaron que explorarían una cueva.
El accidente ocurrió el pasado 14 de mayo, cuando el grupo de cinco turistas italianos no logró regresar a la superficie tras adentrarse en una caverna submarina conocida como Cueva del Tiburón, cercana a la isla de Alimathà, un popular destino de submarinismo.
Otros veinte italianos que viajaban a bordo del “Duke of York”, en el que también iban los cinco buceadores fallecidos, regresaron a su país el domingo por la noche en un vuelo que aterrizó en el aeropuerto de Malpensa, en Milán.





