Londres, Inglaterra.— El presidente estadounidense Donald Trump dijo que considera firmemente la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN, intensificando sus críticas a los aliados europeos y dejando al descubierto una brecha más amplia en la alianza transatlántica, esta vez por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Aunque las declaraciones de Trump sobre una posible salida de la OTAN se remontan a varios años atrás, los comentarios que hizo al periódico británico The Telegraph, publicados este miércoles, fueron algunos de los más claros y despectivos hasta ahora, lo que sugiere que la fractura se ha profundizado quizá hasta un punto de no retorno.

Cuando se le preguntó si reconsideraría la pertenencia de Estados Unidos a la alianza después de que termine la guerra contra Irán, Trump respondió: “Oh sí, diría que (eso) está más allá de toda reconsideración”.

Contactada por The Associated Press, la OTAN no ofreció comentarios de inmediato.


Starmer refrenda compromiso de Reino Unido con la OTAN

El primer ministro británico Keir Starmer, consultado sobre el comentario, afirmó que Reino Unido estaba “plenamente comprometido con la OTAN” y la calificó como “la alianza militar más eficaz que el mundo haya visto jamás”.

Muchos líderes europeos han sentido la presión política por la guerra, que enfrenta oposición en sus países y ha disparado los precios del petróleo, ya que Irán ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, la angosta vía marítima entre Irán y Omán por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

“Sea cual sea la presión sobre mí y sobre otros, sea cual sea el ruido, voy a actuar a favor del interés nacional británico en todas las decisiones que tome”, manifestó Starmer el miércoles.

Las tensiones, latentes desde hace mucho tiempo en la alianza, han vuelto a aflorar por la guerra. A medida que los precios de la energía se disparan, Trump se muestra desesperado por lograr que los países envíen sus barcos al estrecho.

Ha llamado “cobardes” a sus aliados de la OTAN, recurriendo a cualquier recurso retórico que pueda para conseguir ayuda frente a las consecuencias de una guerra sobre la que no se consultó a ningún aliado ni se le pidió participar.

Durante años, Trump ha reprendido a los aliados europeos de Washington, instándolos a asumir una mayor responsabilidad por su propia seguridad y a gastar más en defensa. Ha sostenido que Estados Unidos ha hecho más por ellos que a la inversa.

Una salida de Estados Unidos equivaldría, en esencia, al fin de la OTAN, que prosperó durante décadas bajo el liderazgo estadounidense.

mcc

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