Washington, D.C.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de 80 años, recordó que no fuma ni bebe y bromeó con que, si consumiera alcohol, tabaco y drogas, “no estaría aquí”.

“Si no bebes, no te drogas ni fumas, no hay problema. Yo tengo otros problemas, algunos graves, pero no quiero añadir estos tres a la lista porque, si lo hiciera, les puedo garantizar que no estaría aquí ahora mismo”, declaró durante un almuerzo en la Casa Blanca.

Tras estas palabras, bromeó con que la prensa ahora tratará de averiguar cuáles son esos “problemas graves” que asegura tener.

El republicano hizo estas declaraciones mientras presumía de su lucha contra el narcotráfico y afirmaba que México es un país controlado por los cárteles de la droga.


¿Salud de hierro?

Trump es abstemio, una decisión marcada por la muerte de su hermano mayor, Fred Trump Jr., en 1981 por complicaciones asociadas al alcoholismo.

El mandatario suele presumir de gozar de una ” salud de hierro”, aunque han llamado la atención de la prensa la hinchazón de sus tobillos y los moretones en las manos.

La oposición demócrata ha cuestionado su capacidad para desempeñar el cargo después de que aparentemente dormitara durante algunos actos públicos.

Según el último informe médico de la Casa Blanca, tras una revisión en mayo, Trump, de 1.9 metros y 108 kilos, goza de “excelente salud” y es “totalmente apto” para ejercer como comandante en jefe. A pesar de los reportes oficiales, su estado físico y avanzado edad (80 años recién cumplidos) continúan bajo el escrutinio de la opinión pública y de diversos especialistas médicos.

El reporte firmado por su médico de cabecera, el doctor Sean Barbabella, y los datos compartidos por la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, detallan que fue diagnosticado de Insuficiencia venosa crónica, tras presentar hinchazón en la parte inferior de las piernas y los tobillos. Los estudios vasculares y ecografías Doppler descartaron afecciones graves como una trombosis venosa profunda.

La Casa Blanca aclaró que los moretones visibles en sus manos son consecuencia del daño en los tejidos por los frecuentes apretones de manos combinados con el uso diario de aspirina.

El reporte señala que sus exámenes de función cardíaca simulan los de una persona 14 años menor (equivalente a 65 años de edad cronológica). Registró una puntuación perfecta de 30/30 en la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA). A inicios de año fue tratado con una crema medicada preventiva por una erupción cutánea enrojecida en la zona del cuello.

A pesar del optimismo gubernamental, basado en grn parte en los resultados de dicho reporte médico, reconocidos expertos de la salud y figuras de la oposición demócrata han manifestado sus reservas debido a varios factores visibles en eventos públicos:

Episodios de somnolencia: Críticos y analistas han señalado que el mandatario frecuentemente parece quedarse dormido o cerrar los ojos por lapsos prolongados durante actos oficiales televisados.

Contradicciones clínicas: Cardiólogos independientes, como el Dr. Jonathan Reiner (exmédico en la Casa Blanca), han sugerido en columnas de opinión que una hinchazón repentina en las piernas podría apuntar a problemas agudos del corazón o riñones, cuestionando la etiqueta de “crónica” asignada de manera tan repentina.

Hermetismo e intervenciones: Sectores de la prensa cuestionan por qué en su última evaluación participaron hasta 22 especialistas médicos y por qué se omiten ciertos fármacos rutinarios del reporte oficializado.

El propio Trump ha bromeado públicamente sobre sus “problemas graves” de salud en tono de mofa hacia los periodistas, mientras insiste ante sus seguidores en que se mantiene en un estado físico sumamente joven y enérgico para su edad.

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