Por Julio Valdez
A solo unos meses de iniciar la Copa Mundial de Fútbol 2026, a celebrarse en México, Estados Unidos y Canadá, el encargado de elegir y dirigir a los seleccionados aztecas, el también mexicano, Javier Aguirre, aún no tiene claras algunas posiciones.
Esto no es nada raro en el seleccionado de México, donde históricamente no se llevan procesos largos, como en Europa, sino que se van sumando elementos de acuerdo a la presión mediática, las actuaciones de fin de semana, los contratos comerciales y hasta las imposiciones de los directivos.
Uno de estos puestos es el de los porteros, que pueden ser los héroes o los villanos, en solo un segundo, con una mala salida, una mala atrapada, con simplemente con un momento de duda.
Y México es un país de fútbol, con una liga con recursos, visibilidad y estructura, con muchos buenos porteros que han defendido el marco mexicano a lo largo de la historia: La “Tota” Carbajal, Jorge Campos, el “Conejo” Pérez”, Oswaldo Sánchez, Pablo Larios, “Chuy” Corona y Guillermo Ochoa. Sin embargo, en la actualidad, Aguirre no ha terminado su tarea de hallar al guardameta definitivo. En México, el problema no es la materia prima, es cómo se gestiona.
Distintos medios han comenzado a informar que Ochoa sería el guardameta en los juegos de preparación que México tendrá ante sus similares de Portugal y Bélgica, aunque no es oficial.
Guillermo Ochoa es, como muchos afirman, uno de los nombres más mencionados en la historia reciente del futbol mexicano. Sus actuaciones en Copas del Mundo lo convirtieron en referente internacional y en una figura reconocible incluso fuera del entorno futbolístico. No obstante, el futbol de selecciones no se construye desde la memoria, sino desde el presente.
Veamos las opciones que tiene México en la portería, tomando en cuenta que se proyecta que el promedio de edad de los porteros titulares de las principales selecciones para el próximo mundial se sitúe en un rango experimentado de entre 29 y 33 años
Ochoa: entre el mito histórico y la realidad de los números
Hay que ser justos: Es un histórico al haber participado en 5 Copas del Mundo, aunque algunas veces desde la banca. Tiene reflejos sobresalientes en situaciones puntuales y cuenta con liderazgo mediático y experiencia internacional. Es profesional y disciplinado. Eso nadie lo discute.
Pero los datos son contundentes. Ochoa es uno de los porteros más goleados en la historia del futbol internacional, tanto a nivel de selecciones como en ligas europeas. Para junio del 2026 llegaría con 41 años de edad. Superó ya los 1000 goles recibidos. No tiene liderazgo en el terreno y no tiene buena comunicación con la zaga defensiva. Aunque su juego aéreo es muy vistoso casi nunca sale de la portería y ni hablar del juego de pies. Forma parte de los jugadores “emblema”, los intocables.
A lo largo de su carrera ha sido parte de varios equipos que terminaron descendiendo, una situación que, si bien no recae exclusivamente en su responsabilidad, sí refleja una constante: ha sido un guardameta que brilla en contextos defensivos frágiles, pero que no logra elevar el rendimiento colectivo.
Su estilo, basado en reflejos y atajadas espectaculares, responde a un futbol reactivo. En la actualidad, las selecciones de élite exigen algo distinto: porteros con dominio del área, buen juego de pies, liderazgo defensivo y capacidad para ordenar líneas. En esos rubros, Ochoa ha mostrado limitaciones evidentes con el paso del tiempo.
El guardameta mexicano ya no tiene proyección a futuro, está en el ocaso de su carrera.
Malagón, Acevedo, González, Rodríguez; existen, pero no se consolidan
La insistencia de las directivas en mantener e imponer a Ochoa como opción prioritaria ha frenado la consolidación de otros perfiles que han logrado llenar el ojo de las diferentes aficiones al grado de exigirlos en la titularidad.
Luis Ángel Malagón, de 28 años por ejemplo, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y fue una figura clave en el tricampeonato azulcrema (Apertura 2023, Clausura y Apertura 2024). Ganó el bronce olímpico en Tokio 2020 y renovó con América hasta 2027 tras ser pieza fundamental en el arco. Destaca por su lectura del juego, su liderazgo, su mayor seguridad en salidas en área grande y su gran adaptación al futbol moderno.
Pero ha sido irregular en sus actuaciones dejando entrever que los nervios aún le acompañan y que también juegan un papel importante en partidos internacionales.
Carlos Acevedo, por su parte, con sus 29 años de edad por delante ha demostrado personalidad, carácter y liderazgo en contextos adversos, cualidades fundamentales para una selección en reconstrucción. Se ha consolidado como uno de los mejores porteros de la Liga MX con Santos Laguna, destacando por sus reflejos y liderazgo. En el Apertura 2025, lideró la liga con 73 atajadas y un 72.5% de efectividad, siendo clave con un balance de +1.1 goles evitados. A pesar de no ir a Qatar 2022, ha demostrado resiliencia tras lesiones y altibajos.
Ha logrado mantener el arco invicto en múltiples ocasiones, demostrando su importancia, incluso en momentos críticos del equipo. Sin embargo ha mostrado puntos débiles relacionados con la inconsistencia tras lesiones, mostrando frustración en momentos clave y errores en la toma de decisiones bajo presión. Ha enfrentado críticas por su nivel de juego, llegando a perder la calma en el terreno de juego, lo que derivó en expulsiones por reacciones impulsivas.
Raúl “Tala” Rangel, con 25 años de edad, es el portero titular del Club Deportivo Guadalajara (Chivas), destacando en la Liga MX por su solidez, reflejos y juego aéreo. Consolidado desde el Clausura 2024, ha registrado hasta un 50% de porterías imbatidas en algunos torneos, consolidándose como uno de los arqueros jóvenes top de México y seleccionado nacional rumbo al 2026. Ha acumulado más de 1530 minutos, múltiples atajadas clave (50 en un torneo) y un alto porcentaje de duelos aéreos ganados.
Su palmarés cuenta con ser Campeón del Clausura 2023 y Campeón de Campeones con el Club Deportivo Tapatío (Liga de Expansión). Aunque son logros relevantes, no son de nivel nacional o internacional, su juventud es su fuerte, porque es aguerrido y con salidas valientes, pero no tiene el brillo que otros porteros portan.
Hugo González, con 35 años, es un portero mexicano reconocido por su trayectoria en la Liga MX, destacando su paso por América, Monterrey y su consolidación como pieza clave en el bicampeonato de Toluca (2025). Ha ganado múltiples títulos de liga y Concacaf, caracterizándose por ser un arquero titular de equipos protagonistas.
Aunque ha brillado, también ha tenido altibajos marcados por críticas en Rayados de Monterrey donde tuvo errores puntuales en liguillas (especialmente tras el Apertura 2017) que afectaron su reputación, siendo criticado por la afición.
José Antonio “Toño” Rodríguez, arquero mexicano del Club Tijuana de 33 años, se destaca por su agilidad bajo los tres palos, realizando paradas clave y lances espectaculares. Con trayectoria en equipos como Chivas de Guadalajara y medallista olímpico, ha consolidado su carrera con apariciones consistentes en la Liga MX. Se ha consolidado como titular con los Xolos, demostrando reflejos en partidos de la Leagues Cup y Liga MX, incluyendo actuaciones ante LAFC. Es conocido por su capacidad de reacción en “mano a mano” y atajadas de alto nivel.
Su participación internacional es limitada debido a la poca “marca” que representa, y aunque tiene más hambre de juego, tiene menos reflectores.
A ellos se suman otros guardametas jóvenes con proyección, que carecen de continuidad en selección no por falta de capacidad, sino por la ausencia de un proceso real de transición. El mensaje implícito es claro: la jerarquía no se gana únicamente en la cancha, sino con la “marca” que pueden vender.
El peso de las decisiones institucionales
El fondo del problema no es individual. La Federación Mexicana de Futbol ha privilegiado históricamente la estabilidad mediática y comercial sobre la evolución deportiva. Mantener figuras reconocibles garantiza atención, patrocinio y narrativa, pero limita la posibilidad de construir un proyecto competitivo a largo plazo.
Elegir al portero titular debería responder a criterios objetivos: rendimiento actual, proyección y compatibilidad con la idea de juego. Cuando estos criterios se subordinan a la historia o al impacto comercial, el desarrollo se estanca.
Guillermo Ochoa no necesita defender su legado: ya está escrito. El verdadero cuestionamiento es si su presencia constante responde a una decisión deportiva o a una inercia institucional que teme al cambio. México no carece de porteros; carece de un proceso que permita elegir sin condicionamientos.
Mientras la portería siga siendo un símbolo intocable y no una posición en competencia real, la Selección Mexicana difícilmente dará el salto que tanto promete y nunca termina de concretar.








