Washington, D.C.— El presidente de Estados Unidos perdió los estribos y lanzó una amenaza plagada de groserías a Irán, si no abre el estrecho de Ormuz antes del martes. Tras sus declaraciones, el petróleo intermedio de Texas superó los 114 dólares por barril.

“Abran el maldito estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno. ¡YA LO VERÁN!”, escribió el mandatario en su red Truth Social, mientras amenazaba con los prometidos ataques a la infraestructura eléctrica iraní.

“¡Martes, a las 20:00 h, hora del este”, escribió más tarde.

En una entrevista con The Wall Street Journal, Trump dijo que “si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie”, aparentemente ampliando el plazo que había dado a Irán para reabrir el estrecho, que vencía este lunes.

A la par de estas declaraciones, el republicano aseguró en una entrevista a la cadena Fox News que se ve capaz de lograr un acuerdo con Teherán a tiempo, pero en caso de no hacerlo dijo estar pensando “en volarlo todo por los aires” y apoderarse del petróleo iraní.

Trump ha emitido plazos similares antes, pero los ha extendido cuando mediadores han anunciado avances hacia el fin de la guerra, que ha cobrado miles de vidas, sacudido los mercados globales y disparado los precios del combustible en poco más de cinco semanas.

“Parece que Trump se ha convertido en un fenómeno que ni los iraníes ni los estadounidenses pueden analizar plenamente”, dijo el ministro de Cultura de Irán, Sayed Reza Salihi-Amiri, a periodistas visitantes de The Associated Press en una entrevista en Teherán, y añadió que el presidente estadounidense “cambia constantemente entre posturas contradictorias”.

El Comando de la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria (IRGC, en inglés) se mantuvo desafiante. En una publicación en X, advirtió que el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de 20% del petróleo mundial, “nunca volverá a ser lo que era, especialmente para Estados Unidos e Israel”. Aseguró también que la Fuerza Naval “está ultimando los preparativos operativos del plan anunciado por las autoridades iraníes para el nuevo orden en el golfo Pérsico”.

A su vez, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, aseguró que “en caso de que se ataque la infraestructura de Irán, reaccionaríamos de la misma manera”, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió a Trump que “sus acciones insensatas están sumiendo a Estados Unidos en un auténtico infierno” y podrían hacer que “toda la región arda”.


Crudo, por los cielos

En medio de la incertidumbre, el petróleo intermedio de Texas superó los 114 dólares por barril. A la apertura del mercado de futuros, el crudo estadounidense sumaba un 2.81% al dato de cierre del viernes.

Los ocho miembros de la OPEP+ acordaron ayer mismo aumentar la producción en 206 mil barriles diarios en mayo, según información citada por CNBC, aunque no está claro cómo llegará el petróleo al mercado mundial si el estrecho aún sigue cerrado.
Rescate dramático

Mientras persistían los dimes y diretes, medios hablaron de lo que describieron como un “rescate dramático” de un oficial estadounidense que cayó en territorio enemigo cuando Irán derribó el avión en el que viajaba. El piloto del aparato, un F-15E Strike Eagle, fue rescatado pocas horas después del desplome, el viernes.

Trump reveló que el miembro del servicio estaba “gravemente herido y es realmente valiente”, y fue rescatado “desde lo profundo de las montañas” en una operación que involucró decenas de aeronaves armadas.

Un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos dijo que antes de localizar al segundo aviador, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) difundió dentro de Irán que fuerzas estadounidenses lo habían encontrado y lo estaban tras- ladando, para así confundir a las autoridades iraníes.

El militar se escondió en lo profundo de las montañas. Los rescatistas enfrentaron grandes obstáculos, entre ellos dos helicópteros Black Hawk que recibieron disparos y problemas con dos aviones de transporte que obligaron a las fuerzas armadas de EU a hacerlos estallar.

El gobierno iraní había instado a los residentes de la región montañosa del suroeste de Irán, donde cayó el avión de combate, a entregar a la policía a cualquier “piloto enemigo” y prometió una recompensa a quien lo hiciera.

El militar fue finalmente trasladado a Kuwait para ser atendido de sus heridas.

Irán mantuvo al mismo tiempo la ofensiva contra Israel. Un misil iraní impactó en la ciudad de Haifa, donde destruyó un edificio residencial y dejó al menos cuatro heridos.

Irán lanzó seis andanadas de misiles. Además de Haifa, impactaron en Bersheeba, en el desierto del Néguev.

Las alarmas antiaéreas en las zonas cercanas a la frontera con el Líbano sonaron además múltiples veces por proyectiles del grupo chiita libanés proiraní Hezbolá, uno de los cuales causó seis heridos leves.

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