Esta historia fue publicada originalmente por Martha Pskowsky para The Texas Tribune, en su versión en inglés y traducida al español. Fotografía: Michael González para Inside Climate News
Por Martha Pkowsky
Brownsville, Texas.— Un experimento que se está llevando a cabo en el extremo sur del estado podría cambiar irrevocablemente el emblemático Río Grande y las comunidades que lo sustentan.
Contratistas están instalando un tramo de 27 kilómetros de boyas cilíndricas en el río para impedir los cruces ilegales desde México. Estas son las primeras de los 860 kilómetros de boyas que el gobierno federal planea extender desde el Golfo de México hasta el sur de Texas. El Departamento de Seguridad Nacional ha eximido a las empresas privadas del cumplimiento de las leyes ambientales y ha otorgado contratos por más de mil millones de dólares para su instalación en cadenas continuas. Cada boya, de estilo industrial, mide más de 3,6 metros de largo y entre 1,2 y 1,5 metros de diámetro.
Las agencias federales no han hecho público ningún estudio de impacto ambiental ni modelos de inundación para las boyas fronterizas. Expertos han criticado el secretismo que rodea el proyecto y advierten que las boyas podrían intensificar las inundaciones y modificar el cauce del río.
Mark Tompkins, geomorfólogo especializado en el flujo de los ríos y quien realizó un análisis de las boyas para un grupo que se opone a su uso, afirmó que la falta de documentación pública viola el “estándar profesional básico” para proyectos de esta magnitud. El administrador municipal de Laredo, una de las localidades donde se planea instalar las boyas, indicó que la ciudad está trabajando para obtener información de ingeniería y diseño de agencias federales.
Expertos consultados por Inside Climate News señalaron que no tenían conocimiento de ningún proyecto comparable en un río con un caudal dinámico en ninguna parte del mundo. Advirtieron que las boyas podrían acelerar el caudal de las inundaciones en una región que ya sufre de ellas. Además, podrían acumular sedimentos y crear nuevas formaciones geológicas en el río, lo que provocaría disputas por tratados con el vecino México. La instalación de las boyas está prevista en los condados de Cameron, Hidalgo, Starr, Zapata, Webb, Maverick y Val Verde.
“Los requisitos de diseño para estas barreras, establecidos por la CBP e implementados por contratistas, exigen que resistan una inundación con un periodo de retorno de 100 años, de acuerdo con las normas de diseño establecidas por la CBP”, declaró un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) a Inside Climate News. “Además, las barreras están diseñadas para soportar corrientes más fuertes y niveles de agua elevados, lo que garantiza su fiabilidad operativa durante condiciones climáticas extremas”.
El portavoz declinó proporcionar información técnica sobre las normas de diseño.








