Por Julio Valdez

El inicio de la temporada de impuestos en Estados Unidos está mostrando un fenómeno que comienza a llamar la atención de economistas y especialistas fiscales: menos declaraciones presentadas en las primeras semanas del calendario 2026, en un contexto marcado por incertidumbre económica y las tensiones migratorias recientes como las de Chicago y Minneapolis.

Datos oficiales del Servicio de Impuestos Internos (IRS) indican que la temporada fiscal 2026 espera alrededor de 164 millones de declaraciones individuales. Es una cifra importante, tomando en cuenta que mucho de ese monto viene directamente de la comunidad migrante, esa misma que está siendo atacada por el gobierno de Trump.

Cerca de 6 millones de inmigrantes indocumentados declaran impuestos usando número ITIN. En 2023, 2024 y 2025, los inmigrantes indocumentados aportaron alrededor de 90 mil millones de dólares en impuestos en promedio.

Los casi cien mil millones de dólares que los inmigrantes enviaron a casa en los últimos años son una pequeña fracción del valor total con el que contribuyen a la economía: más de 2 billones de dólares anuales, derribando el mito de que los migrantes no aportan a la economía y que sólo vienen a llevarse los billetes verdes.

Sin embargo, las cifras preliminares muestran un arranque más lento de lo habitual en 2026: menos reembolsos emitidos y menor ritmo de presentación en comparación con años recientes, aunque el monto promedio de devolución ha aumentado.

Un ritmo más lento desde antes de 2026

El fenómeno no comenzó este año. Durante la temporada fiscal 2025 ya se había observado una tendencia similar:

  • En las primeras semanas hubo hasta 14% menos declaraciones recibidas frente al mismo periodo del año anterior.
  • A mediados de febrero la caída rondaba el 4.9% en declaraciones acumuladas.
  • Los reembolsos emitidos también mostraban descensos significativos en los primeros cortes del calendario.

A pesar de estos datos iniciales, las cifras finales suelen estabilizarse hacia abril, cuando millones de contribuyentes presentan sus documentos en el último tramo de la temporada.

Para analistas fiscales, esto no necesariamente significa que haya menos contribuyentes en total, sino que más personas podrían estar retrasando su declaración.

El papel silencioso de los inmigrantes con ITIN

Una pieza clave en el sistema fiscal estadounidense son los contribuyentes que utilizan el Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN), utilizado por personas sin número de Seguro Social para declarar impuestos.

Durante décadas, millones de trabajadores han declarado bajo este esquema, aportando miles de millones de dólares en impuestos federales y estatales. Su participación ha sido fundamental para sectores económicos como la construcción, el campo y los servicios en todo Estados Unidos.

Sin embargo, especialistas señalan que la percepción de riesgo ha cambiado dentro de algunas comunidades migrantes. El endurecimiento del discurso político de Trump y los reportes sobre posibles cruces de información entre agencias gubernamentales —incluido el debate sobre cooperación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)— han generado dudas sobre la confidencialidad de los datos fiscales.

Hasta ahora, no existen estadísticas oficiales que confirmen que migrantes hayan dejado masivamente de declarar impuestos. Lo que sí muestran los números es un descenso sostenido en la presentación temprana.

Economía real: poco trabajo, mucho efectivo y desconfianza

Expertos fiscales también señalan factores económicos que pueden explicar el fenómeno:

  • Menor estabilidad laboral en algunos sectores.
  • Reducción de ingresos formales.
  • Mayor uso de efectivo y menor interacción con los bancos.
  • Retrasos administrativos dentro del propio sistema tributario.

La combinación de estos elementos puede llevar a que la comunidad inmigrante, los contribuyentes más vulnerables, retrasen su participación o esperen hasta el último momento para cumplir con sus obligaciones fiscales.

El último recurso: las remesas, antes y ahora

El comportamiento fiscal de los trabajadores migrantes también tiene efectos fuera de Estados Unidos. Datos del Banco de México muestran que las remesas han crecido de forma sostenida durante las últimas décadas, pasando de menos de 20 mil millones de dólares anuales a cifras récord en años recientes.

En los años 2000, el crecimiento se dio en un entorno de mayor estabilidad laboral migrante y menor trazabilidad financiera. Hoy, en cambio, la economía migrante está más formalizada y al mismo tiempo más expuesta a cambios políticos y regulatorios.

Si la participación fiscal se retrasa o disminuye, analistas advierten que podrían generarse cambios en el flujo de dinero hacia países de origen, aunque los datos más recientes aún no muestran un impacto definitivo.

Esta temporada de taxes mide más que sólo impuestos

Más allá de los números, el inicio lento de la temporada fiscal refleja un clima de incertidumbre más amplio. Para economistas, las declaraciones de impuestos funcionan como un indicador indirecto de confianza institucional y estabilidad laboral.

La pregunta que comienza a surgir entre especialistas es si el retraso en las declaraciones responde a factores administrativos y económicos habituales o si estamos ante un cambio más profundo en la relación entre comunidades migrantes y el sistema fiscal estadounidense.

Por ahora, los datos muestran una tendencia clara: menos participación temprana, más cautela financiera y una temporada fiscal que se ha convertido en un reflejo del momento económico y político que vive el país.

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