Cientos de miles de personas marcharon ayer en todo el mundo por el Día Internacional de la Mujer, el 8M, en manifestaciones para pedir igualdad y el fin de la violencia contra las mujeres, pero también el cese de la guerra en Medio Oriente.
Desde Río de Janeiro, pasando por Caracas, Madrid, París y Estambul, las manifestaciones expusieron los desafíos pendientes de los distintos países sobre los derechos de las mujeres.
En México, en la Ciudad de México, la falta de pensión alimenticia, la violencia contra las mujeres, la desigualdad y las fallas en el acceso a la salud fueron algunos de los temas que decenas de miles de mujeres, además de figuras del espectáculo visibilizaron este 8 de marzo, ya fuera en las calles o a través de sus redes sociales. La actriz Regina Blandón, conocida por su postura feminista y activismo social, también se sumó a la movilización. Compartió una foto acompañada de la frase “Nos sembraron miedo, nos crecieron alas”, verso de “Canción sin miedo”, de Vivir Quintana. La cantante Mariana Ochoa, exintegrante de OV7, habló sobre la falta de pensión alimenticia, tema que también aborda en su canción “La pensión”. Kenny Avilés, vocalista de Kenny y Los Eléctricos, también compartió en una reflexión sobre su trayectoria dentro del rock mexicano.
En París, el cortejo fue encabezado por Gisèle Pelicot, convertida en un símbolo feminista mundial tras el histórico juicio a su exmarido y a otros 50 acusados de violarla. “¡No renunciaremos a nada!”, dijo Pelicot al hablar ante la multitud en París. Estoy “muy orgullosa de estar con el equipo de la Fundación de las mujeres, muy honrada de estar aquí en presencia de mi mamá que envía un verdadero mensaje de esperanza a todas las víctimas de Francia”, aseguró Caroline Darian, la hija de Gisèle, cuando el cortejo marchaba en el noreste de París. Cerca de 200 mil personas marcharon en Francia, 130 mil en París, según la CGT.
En España, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Bilbao y San Sebastián, entre otras ciudades, fueron escenario de movilizaciones. La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, pidió a las feministas dar “un paso adelante” contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Está en nuestras manos detener la guerra, detener la barbarie y ganar derechos. Nos proclamamos en defensa de la paz, en defensa del pueblo iraní, en defensa de las mujeres iraníes”, dijo Díaz a la prensa.
En Estambul, miles de mujeres desafiaron una prohibición del Ministerio turco del Interior y tomaron las calles. “El feminismo es nuestra salvación”, “La casa de la mujer es la revolución”, fueron algunos de los lemas.
En Venezuela, la movilización puso el foco en las prisioneras que no han sido beneficiadas por la amnistía, muchas de ellas con complicaciones de salud, de acuerdo con denuncias de organizaciones de defensoras de derechos humanos. Según registros de la ONG Foro Penal, unas 526 personas, entre ellas 56 mujeres, permanecen privadas de la libertad por razones políticas. Organizaciones de mujeres y del Movimiento de Víctimas del Régimen (Movir) de El Salvador pidieron la liberación de la abogada Ruth López, una crítica del gobierno del presidente Nayib Bukele y considerada “presa política” por Amnistía Internacional.
En Chile, miles de mujeres salieron al grito de “ni un paso atrás” para expresar su preocupación por la llageda al poder —este miércoles— del ultraderechista José Antonio Kast. “En 1973 sufrimos un golpe de Estado terrible, perdimos muchos derechos en esa dictadura cruel y luego los reconquistamos con mucho esfuerzo. Ahora tenemos miedo de volverlos a perder”, dijo Anabela Díaz, pensionada de 66 años.
En Sao Paulo, Brasil, miles de mujeres desafiaron la lluvia torrencial y el viento, y se manifestaron en la Avenida Paulista, corazón financiero y neurálgico de Suramérica. “Por todas las mujeres que fueron asesinadas y no pudieron estar aquí”, rezaba el lema escrito en varios carteles.
En Argentina, el gobierno de Javier Milei difundió un mensaje en redes sociales donde criticó las políticas de género de sus predecesores y defendió la decisión que tomó al asumir en diciembre de 2023 de eliminar el Ministerio de la Mujer por considerarlo impulsor de “agendas ideológicas absurdas”. En febrero, un informe del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) advirtió que la disolución de dicho ministerio “ha dado lugar a la fragmentación de responsabilidades, el debilitamiento de la coordinación interministerial y la reducción de la capacidad técnica dedicada al avance de los derechos de la mujer”.








