Esta historia fue publicada originalmente por Diego Stacey y Jesús Sérvulo González para El País. Fotografía: Angela Vergara/Facebook
Por Diego Stacey/Jesús Sérvulo González/El País
La congresista conservadora colombiana Ángela Vergara asegura estar viviendo un calvario. El pasado viernes aprovechó sus redes sociales para denunciar que su hijo, Rafael Alonso Vergara, de 22 años, había sido detenido en Estados Unidos por agentes de la policía migratoria (ICE) y que llevaba 18 días “encarcelado y encadenado”.
A través de un video colgado en redes manifestó: “Es una persona que estaba a la espera de su situación legal, pero tenía su permiso de trabajo y su seguro social. Un joven que ni siquiera tiene una infracción de tránsito pero que, al igual que muchos colombianos, está viviendo un martirio”.
Vergara es miembro del Partido Conservador, que ha apoyado abiertamente al Partido Republicano en Estados Unidos y ha celebrado el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Ante las críticas surgidas en su contra, rechaza los bulos que la acusan de haber celebrado las deportaciones de latinos o de haber pedido una intervención militar de Washington en Colombia.
La representante a la Cámara, usualmente poco visible en el debate nacional, ha usado sus redes y ha hablado con varios medios de comunicación para ofrecer más detalles sobre el arresto de su hijo: asegura que fue detenido en una vía pública en el Estado de Luisiana a las 4 de la mañana, y que, tras ser identificado como un inmigrante, fue arrestado por agentes del ICE.
Vergara se encontraba en Estados Unidos desde 2022. Un año después de su llegada decidió solicitar el asilo. Desde el mes pasado, justo después de conocer la detención de su hijo, la política indica que la estrategia legal ha sido pedir el retorno voluntario a Colombia, pues pensaba que sería la alternativa más rápida. “Mi hijo no es un indocumentado. Mi hijo es otro latino más que está sufriendo en carne propia lo que miles están sufriendo en EEUU. Hay personas como él que no son delincuentes”, recalcó.
Desde el regreso al Despacho Oval para su segundo mandato, Donald Trump ha endurecido la política migratoria. Ha elevado la financiación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza. Les ha conferido más autonomía y poderes para que realicen redadas indiscriminadas en busca de inmigrantes sin papeles, al tiempo que ha limitado los visados y endurecido los convenios con otros países.
En el último año ha deportado a más de 650.000 inmigrantes sin documentación, según cálculos de la Administración estadounidense.
Los agentes migratorios del ICE y de la Patrulla Fronteriza se han convertido en la pesadilla de miles de inmigrantes y en objeto de críticas por sus tácticas exageradas. Vestidos como paramilitares, con los rostros ocultos por pasamontañas o máscaras, se han desplegado en estados y ciudades gobernadas por los demócratas, como Minneapolis, Chicago o Los Ángeles.
Han realizado redadas y controles sorpresa, abusando de la fuerza. Unos 3.000 efectivos de estos agentes fueron desplegados en Minneapolis, donde han protagonizado algunos de los capítulos más despiadados de estos cuerpos. Con apenas dos semanas de diferencia, agentes migratorios asesinaron a tiros de Reneé Good y Alex Pretti cuando protestaban pacíficamente en sendas manifestaciones contra la política represiva de Donald Trump. La muerte de estos ciudadanos estadounidenses fue el detonante de una ola de indignación que recorrió Estados Unidos.
Trump sugirió que aliviaría la presión migratoria, pero días después volvió a la carga y se jactó de las deportaciones masivas. Encomendó al zar de la Frontera, Tom Homan, que apaciguara la tensión en Minnesota. Y este anunció el repliegue de la policía migratoria, pero aseguró que mantendrá las redadas contra los inmigrantes.
Ángela Vergara hace ahora un llamamiento a su Estado, del que pide una “intervención” para que “los colombianos puedan regresar de manera rápida a su país”. En una carta dirigida a la canciller, Rosa Yolanda Villavicencio, la congresista exhorta al Ejecutivo de Gustavo Petro a acelerar la coordinación de vuelos humanitarios para colombianos repatriados con el apoyo de la Fuerza Aérea con el fin de evitar que los ciudadanos se mantengan de manera indefinida en centros de detención aún cuando ya han solicitado una salida voluntaria o cuando no tienen procesos administrativos o judiciales pendientes en Estados Unidos.
Nada más aterrizar Trump en la Casa Blanca y lanzar su estrategia de deportaciones masivas, el presidente Petro decidió suspender con el argumento de que no se garantizaban las condiciones humanitarias a los ciudadanos que regresaban. Pero, tras una amistosa reunión con Trump hace un mes en la Casa Blanca, el mandatario de izquierdas decidió reemprender los vuelos con aviones civiles y militares.
El drama de esta familia no ha sido indiferente para los internautas, que se han quejado de “la hipocresía” de la congresista. Vergara, del tradicional Partido Conservador, es miembro de la llamada bancada provida del Congreso: un grupo de senadores y representantes antiabortistas que se refleja en varias ideas que también defiende la facción MAGA de los republicanos en EEUU.
Tras el atentado contra el activista conservador Charlie Kirk, el pasado septiembre, Vergara lamentó su muerte y alertó del supuesto riesgo que existe para los llamados provida en EEUU y Colombia. “Su partida representa una pérdida para quienes defendemos con firmeza la vida, la familia y la libertad. Que este doloroso hecho nos recuerde la urgencia de unirnos en la defensa de nuestros valores frente a la violencia y la intolerancia”, manifestó entonces.
Tras la noticia también han sido publicados varios bulos, como que la congresista es fundadora de un movimiento llamado “Latinas por Trump” o que ha pedido abiertamente una intervención de Washington en el país. Ambas acusaciones, de las que no hay pruebas conocidas, han sido rechazadas por la congresista.








