Por Julio Valdez

La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, Canadá y México, enfrenta una creciente controversia. Las políticas migratorias y las acciones diplomáticas del actual gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, han generado llamados internacionales para un posible boicot e incluso la reubicación de la sede, poniendo en duda la viabilidad del torneo en territorio estadounidense.


La Postura de la FIFA

La postura oficial de la FIFA ha sido objeto de escrutinio y críticas. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha mantenido una relación cercana con Trump, incluso condecorándolo con el primer “Premio Nobel de la Paz de la FIFA” en diciembre de 2025, un hecho que generó fuertes críticas y cuestionamientos sobre la neutralidad política de la organización.

Si bien la FIFA ha descartado públicamente que las políticas migratorias afecten la asistencia al Mundial, la organización ha recibido presión de grupos de la sociedad civil y diplomáticos sobre la seguridad de los asistentes y participantes. La FIFA insiste en que las decisiones sobre las sedes son su jurisdicción y se apegará a los acuerdos, aunque ha “quitado poder” a Trump en la organización directa.


Reacción de la Comunidad Internacional y Posible Boicot

La comunidad internacional y diversas organizaciones han reaccionado con preocupación y enojo ante las políticas de Trump, que incluyen el endurecimiento de las redadas del ICE y restricciones de visado a ciudadanos de múltiples países.

Diplomáticos y Activistas: Figuras como el diplomático de la ONU, Mohamad Safa, han cancelado públicamente su asistencia, calificando a Estados Unidos de “inseguro”. Activistas argumentan que el mundo debe “desconectarse de Estados Unidos” si este se desconecta del mundo.

Países: Se ha reportado que países como Alemania estarían evaluando un posible boicot del torneo como respuesta a las tensiones diplomáticas y amenazas de Trump sobre aranceles y la adquisición de Groenlandia.

Aficionados: En redes sociales y plataformas tecnológicas, miles de personas han impulsado iniciativas para que la FIFA prohíba a EEUU organizar eventos internacionales. Se ha informado de una cancelación masiva de aproximadamente 16,800 boletos por parte de aficionados que temen ser detenidos arbitrariamente o se les niegue la entrada al país.


Viabilidad de la Suspensión o Reubicación

Expertos advierten que, si bien el boicot masivo de aficionados podría no afectar significativamente la organización debido a la alta demanda general, la presión internacional y las preocupaciones de seguridad (especialmente tras incidentes violentos que involucran a agentes federales en Minnesota) sí podrían convertir el Mundial en un escenario de protestas sociales.

Altos funcionarios han descartado la posibilidad de reubicar las sedes por completo, pero la posibilidad de que ciertas ciudades (particularmente aquellas lideradas por demócratas) sean excluidas del calendario de partidos ha sido sugerida por el propio Trump, aunque esto se considera poco probable bajo los estatutos de la FIFA.

En resumen, aunque una suspensión total parece improbable en este momento, las políticas de Trump han creado un clima de incertidumbre que amenaza con socavar la integridad y el espíritu unificador del torneo.

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