Una pareja de Minneapolis afirmó que, tras quedar atrapada inadvertidamente entre manifestantes y agentes de inmigración esta semana, un agente lanzó una lata de gas lacrimógeno debajo del SUV de su familia, inundando el vehículo con gases tóxicos que hicieron que ellos y varios de sus seis hijos, entre ellos un bebé, requirieran tratamiento hospitalario.

La terrible experiencia que la familia Jackson sufrió el miércoles muestra cómo quienes viven en y alrededor de las Ciudades Gemelas de Minneapolis y St. Paul han resultado afectadas por la mayor ofensiva emprendida hasta la fecha por el gobierno del presidente Donald Trump, aun si no forman parte de los muchos habitantes que se han manifestado contra la operación.

Destiny Jackson, de 26 años, dijo que la familia conducía de vuelta a casa tras asistir al partido de baloncesto de su hijo de secundaria cuando llegaron a una calle bloqueada en el norte de Minneapolis, cerca de donde un agente federal le disparó a un hombre en la pierna después de que, según las autoridades federales, el elemento fue atacado mientras intentaba realizar un arresto.

Jackson dijo que la gente simplemente estaba parada y todo parecía relativamente pacífico, así que se detuvieron para preguntar qué sucedía. Luego notó que su madre estaba en la calle y dijo que pasó entre 20 y 30 minutos tratando de persuadirla para que se fuera.

”Únicamente trataba de que se fuera a casa”, dijo Jackson. “Solo he visto estas cosas en la televisión. Algunas terminan bien, otras no.”

La situación se volvió más tensa, dijo. Podía escuchar granadas de aturdimiento en la calle y había humo en el aire. Cuando los manifestantes llenaron la calle a su alrededor, la familia comenzó a alejarse, pero se encontraron con agentes federales, quienes les ordenaron que se fueran, señaló.

Jackson dijo que esperaron hasta que los agentes se retiraron, pues sabía que un elemento le disparó y mató a Renee Good mientras estaba en su vehículo. La mujer pensó que esa era la oportunidad de su familia para irse, pero un agente luego lanzó la lata de gas lacrimógeno debajo de su SUV.

Dijo que escuchó un estallido y las bolsas de aire del coche se inflaron. El vehículo de la familia quedó inundado con gas nocivo. Jackson dijo que sus hijos lloraban y gritaban que no podían respirar, así que corrió para desbloquear las puertas y sacarlos. Dijo que los ojos de su hijo de seis meses estaban cerrados y no se movía.

Los encargados de proporcionar primeros auxilios recibieron informes de un bebé con dificultad respiratoria, y las autoridades locales dijeron que se abrieron paso entre la multitud para responder. El departamento de bomberos señaló que el bebé respiraba y se encontraba estable, pero en condición grave antes de ser llevado al hospital.

Jackson dijo que ella, su esposo, el bebé, un niño de 7 años y uno de 11 recibieron tratamiento hospitalario.

Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, dijo que los agentes respondían a grupos de “alborotadores y agitadores” y no apuntaron a la familia Jackson ni a “sus inocentes hijos”.

Jackson afirma que, desde que publicó en línea sobre la terrible experiencia de su familia, ha recibido amenazas aterradoras y mensajes de odio.

“Trato de no prestar atención a lo negativo. Sé lo que estaba pasando. Sé cuáles eran mis intenciones”, dijo. “Iba de camino a casa.”

mcc

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