Por César González
Dio voz al que murió en la sala de un hospital, en el verano del 86. A ese que enfermó de una extraña enfermedad y nadie lloró.
Cantó igual a aquella que no tenía talento, pero era tan buena moza, con buen cuerpo, mírala, mírala, muy poderosa en televisión.
Y junto a Rubén Blades contó, en tres perfectos actos, la historia de un matón de esquina que, sorpresas que da la vida, murió en una calle cualquiera, lejos del tumbao’ con el que un día lo vieron pasar.
Willie Colón fue así, narrador de historias de los parias. Desde el South Bronx, en Nueva York, los hizo protagonistas e imortalizó sus historias hasta volverlas parte de la memoria colectiva global.
Junto a Héctor Lavoe y, más tarde, Blades, provocó a millones en el desarraigo que se identificaron con aquellas letras surgidas en el barrio latino de Nueva York.
“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón”, informó ayer su familia en redes.
Contaron que el artista de 75 años falleció en paz rodeado de sus seres queridos y agradecieron las muestras de apoyo mientras pidieron privacidad ante la pérdida.
Unas horas antes de que se confirmara la noticia, Blades había informado que Colón se encontraba hospitalizado en Nueva York tras ser trasladado de urgencia por un aparente problema respiratorio.
“Le envío mis deseos de una pronta recuperación”, escribió entonces, al sumarse a las muestras de apoyo dirigidas a quien fue su colaborador y amigo de décadas.
Tras saberse del fallecimiento, el músico panameño publicó un nuevo mensaje.
“Acabo de confirmar lo que me resistía a creer: Willie Colón efectivamente ha fallecido”, señaló, y envió sus condolencias a su esposa Julia, a sus hijos y a su familia.
Dijo que más adelante, “con calma”, escribirá sobre su legado, que calificó como vital para la música.
Del barrio latino al mundo
William Anthony Colón Román nació el 28 de abril de 1950 en el South Bronx, Nueva York, hijo de padres puertorriqueños.
Creció en un entorno marcado por la migración latina y desde temprana edad mostró interés por la música, inclinándose por el trombón, instrumento con el que desarrolló el estilo contundente.
Le decían “El malo del Bronx” por la dureza que proyectaba desde joven en las calles donde creció, una imagen que convirtió en identidad artística y que quedó sellada con “El malo” (1967), su álbum debut junto a Héctor Lavoe.
Su carrera despegó a finales de los años 60. Junto a Lavoe grabó otros álbumes como “The hustler” (1968) y “Cosa nuestra” (1969), que ayudaron a definir el sonido de la salsa neoyorquina y consolidaron su presencia en una escena emergente que cruzaría fronteras.
Tras separarse de Lavoe en los 70, Colón amplió su papel como productor, arreglista y músico. Con Rubén Blades dio origen a discos como “Siembra” (1978), considerado uno de los más influyentes del género, con canciones que ampliaron el alcance narrativo de la salsa y la conectaron con las tensiones sociales y culturales de su tiempo.
En su etapa como intérprete, Colón grabó “El gran varón”, escrita por Omar Alfanno, y “Talento de televisión”, que alcanzaron amplia difusión en América Latina y entre el público hispano en EEUU, consolidando su voz como una de las más reconocibles del género.
A lo largo de su trayectoria fue trombonista, cantante, productor y compositor, participó en decenas de grabaciones y contribuyó al posicionamiento internacional de la salsa como una de las expresiones musicales más representativas de la comunidad latina.
Recibió 11 nominaciones al Grammy, fue reconocido con el Latin Grammy a la Excelencia Musical en 2004, y el álbum “Siembra” fue incorporado en 2007 al Latin Grammy Hall of Fame.
En sus últimos años expresó públicamente su apoyo al entonces candidato Donald Trump, lo que generó reacciones diversas, aunque no mermó el legado que ayer provocó millones de muestras de cariño de seguidores de toda clase, estatus o condición social.






