El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Antony Blinken, habló el viernes sobre las causas de la migración irregular con sus homólogos de Honduras y El Salvador, en un momento en que el presidente estadounidense, Joe Biden, revisa la política antimigratoria de su predecesor, Donald Trump.

El Departamento de Estado dijo que Blinken conversó telefónicamente por separado con el canciller hondureño, Lisandro Rosales, y con la canciller salvadoreña, Alexandra Hill, a quienes reiteró el interés de Washington en reafirmar los lazos con ambas naciones.

«El secretario Blinken enfatizó nuestro compromiso de trabajar con Honduras para abordar los problemas estructurales que llevan a las personas a migrar: corrupción y falta de respeto por los derechos humanos, falta de oportunidades económicas e inseguridad», dijo el portavoz de Blinken, Ned Price, en un comunicado.

En la charla con Rosales, Blinken destacó además el apoyo de Washington a Tegucigalpa en la respuesta a la pandemia de covid-19 y en la recuperación de la devastación causada por los huracanes Eta e Iota en noviembre pasado. 

El propio secretario de Estado contó en Twitter que habló de eso con Rosales. En otro tuit, Blinken se refirió a la conversación con la ministra de Relaciones Exteriores salvadoreña.

«Hablamos de la necesidad de crear un entorno más propicio para las oportunidades económicas y reforzar la rendición de cuentas para reducir la migración irregular. Estados Unidos apoya un El Salvador próspero con instituciones sólidas y transparentes», escribió.

En un segundo comunicado, Price dijo que Blinken y Hill analizaron cómo una «relación bilateral productiva» entre Estados Unidos y El Salvador puede ayudar a ambos países «a abordar las causas fundamentales de la migración irregular».

«El secretario (de Estado) también destacó que crear oportunidades económicas, proteger y fortalecer las instituciones democráticas, eliminar la corrupción y mejorar el respeto por los derechos humanos, incluyendo el combate a la impunidad, son esenciales para asegurar el futuro de paz y prosperidad en la región», agregó Price.

Blinken analizó esta misma problemática el miércoles, en una llamada con el canciller guatemalteco, Pedro Brolo.

Desde 2018, miles de centroamericanos emprendieron masivas caravanas hacia Estados Unidos, principalmente desde el norte de Honduras, pero también de Guatemala y El Salvador, aduciendo que huían de la pobreza y la inseguridad en sus países de origen.

Biden, que llegó al poder el 20 de enero, se comprometió a atender las razones que impulsan la migración hacia territorio estadounidense con un plan integral y de largo plazo, y en cooperación con México y con los países centroamericanos. 

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