La vacuna anticovid Soberana 2, desarrollada en Cuba, entró este jueves en la fase tres de ensayos clínicos, la última antes de su aprobación, anunciaron autoridades locales orgullosas de que sea la primera latinoamericana en llegar tan lejos.

«Es increíble que un país pequeño como Cuba, una isla pobre en recursos materiales, pero muy rica en recursos humanos, haya llegado hasta este punto», destacó en conferencia de prensa el doctor Vicente Vérez, director del Instituto Finlay de Vacunas.

«Nuestra Soberana, ¡primera vacuna latinoamericana en fase III!», escribió en Twitter el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

El reclutamiento de los 44.000 voluntarios, de entre 19 y 80 años, que participarán en el estudio ya comenzó, y el proceso de vacunación debe empezar la próxima semana, según el IFV.

Esta fase tendrá «un tiempo de duración aproximadamente de tres meses, después que se pone la última dosis», indicó el director adjunto del Instituto, Yury Valdés.

El directivo precisó que el grupo de voluntarios se dividió en tres para el estudio. Unos recibirán dos dosis de Soberana 2 con 28 días de diferencia, otros dos dosis más una adicional para reforzar la inmunidad, y el tercero, un placebo.

– «Uso de emergencia» –

Pero incluso antes de que termine esta fase, «los resultados parciales de estos ensayos pueden ser utilizados para avanzar en otras categorías, como el autorizo del uso de emergencia» de la vacuna, como ha sucedido con otras en el mundo, añadió.

Si Soberana 2 obtiene la autorización final, se convertirá en la primera vacuna contra el covid-19 concebida y producida en América Latina.

El país comunista, que se ha fijado la meta de vacunar a toda su población este año, sigue siendo uno de los menos afectados por el coronavirus en la región, con 53.308 contagios y 336 muertes, en una población de 11,2 millones de habitantes.

«Nos estamos preparando para producir entre un millón y dos millones mensuales» en cada uno de los dos centros de producción, «y esto nos debe permitir a nosotros estar vacunando el país en un tiempo de seis meses aproximadamente», explicó Eduardo Ojito, director general del Centro de Ingeniería Molecular.

Ojito precisó que «el país está necesitando 30 millones de dosis», si finalmente decide aplicar tres, y que está «intentando montar un sistema que suba a alrededor de 5-10 millones de dosis mensuales».

Bajo el embargo de Estados Unidos desde 1962, Cuba comenzó a desarrollar sus propias vacunas en la década de los 80, descubriendo en particular el primer antígeno contra el meningococo tipo B.

Actualmente, el 80% de las vacunas incluidas en su programa de inmunización se fabrican en la isla.

Basándose en esa experiencia, los científicos cubanos desarrollan cuatro candidatos a vacunas contra el coronavirus: Soberana 1 (actualmente en fase 2), Soberana 2, Abdala (que espera la luz verde para pasar a la fase tres), y Mambisa (en fase 1).

Los tres primeros se administran por inyección y el cuarto mediante un spray nasal. A diferencia de otras vacunas lanzadas al mercado, ninguno de los cuatro necesita ser almacenado en condiciones de frío extremo. 

Los expertos de la isla también trabajan en un quinto candidato, Soberana +, basado en una reformulación de Soberana 1 y destinado a convalecientes de la enfermedad.

Todas las vacunas cubanas son de proteína recombinante, la misma técnica utilizada por la empresa de biotecnología estadounidense Novavax. El coronavirus posee en su superficie unas puntas (proteínas virales) para entrar en contacto con las células e infectarlas. Estas proteínas pueden ser reproducidas y presentadas después al sistema inmunitario para hacerle reaccionar.

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