Cuando comenzó la pandemia de coronavirus en el mundo, el desafío era terminar las clases. De la mejor manera, adaptándose con herramientas que se preveían en un futuro no tan lejano, pero tampoco tan cercano. Cuando llegó el último día, el 8 de septiembre de 2020 parecía aún lejos. Pero la espera terminó. Y ese tiempo de receso, aunque también escaso, sirvió para acomodar las piezas. Para instruir nuevas metodologías, poner en funcionamiento las nuevas herramientas. También aprender de los errores en aquellos primeros meses de 2020. Edgar Alfonzo, venezolano nacido en Caracas, vive en Minnesota desde 2004. «Ya casi 17 años», recuerda. Trabaja en las oficinas de las Escuelas Públicas de Minneapolis en el área de Participación Familiar y es especialista en familias latinas. Con él es el diálogo de Reportes 365, en una tranquila tarde en el Fort Snelling State Park.

«Toda la problemática que produjo el Covid-19 cambió todo el juego en lo que se refiere a la educación de nuestros hijos. Desde las Escuelas de Minneapolis se ha trabajado para seguir brindando educación de calidad, de alto nivel académico con la mayor cantidad de recursos posibles, mediante la circunstancias que lo permitían, pero al mismo tiempo manteniendo la seguridad de nuestras familias, de nuestros estudiantes y nuestro staff de maestros, por encima de todo».

-¿Cómo fue el desafío de todo el equipo de Escuelas Públicas de Minneapolis para terminar las clases en plena pandemia?
-Ya en la primavera pasada comenzamos con la educación a distancia y nos vimos en la obligación de empezar a trabajar prácticamente sin planificación, sin mayor estructuración, en la medida que iba avanzando la pandemia. Se hizo todo lo posible, con gran esfuerzo, para armar en dos semanas un plan para que nuestros alumnos siguieran asistiendo a clases, para que nuestros maestros se hicieran especialistas en instrumentos que habían manejado muy poco. Se hizo todo lo que se pudo. Se pudo culminar el año escolar, lo más importante. Y para este año sí, ya hemos tenido más tiempo de prepararnos, de establecer pautas educativas, de haber aprendido de los errores cometidos, aprendimos de las cosas que se pudieron haber hecho mejor. Y esto nos ha traído a una Fase 2, de este proceso que se ha establecido de cinco etapas llamado «Proceso de Aprendizaje Seguro». Actualmente, como declaró el súperintendente Ed Graff, estamos en la etapa número 2, en la cual cuando aún seguimos trabajando con aprendizaje a distancia hay una estructura de apoyo muchísimo mayor, hay una preparación más fuerte. Nuestros maestros están preparados y esto va a redundar en que vamos a tener un mejor servicio una mejor educación para nuestros hijos para este año venidero.
-¿Por qué se definió escoger la educación a distancia?
-Definitivamente se llegó a una conclusión en el liderazgo de las Escuelas Públicas de Minneapolis que lo más conveniente en estos momentos de Covid-19, para la seguridad de todos, era comenzar con la educación a distancia, pero, como dije, es un proceso diferente de e-learning que vimos en la primavera pasada. Mucho más organizado, mucho más estructurado, y eso se verá en la mayor cantidad de contactos, de interacciones que habrá entre maestros y estudiantes.


-Edgar, ¿nos puedes detallar cuáles son los cambios en este inicio con respecto a este modo de educación?
-Nosotros tenemos ahora circunstancias diferentes. Por ejemplo en la anterior etapa de la primavera, había días en que los maestros no necesariamente hablaban o tenían contacto diario con los alumnos. Y nos dimos cuenta que eso atrasa el desarrollo evolutivo de lo que es el aprendizaje. Esta vez se establecerá un plan de trabajo muchísimo más organizado con calendarios bien establecidos donde existe el compromiso del maestro de interactuar, como mínimo, una vez al día con el estudiante. No basta simplemente con que el estudiante mande las tareas al maestro. Tiene que haber una interacción, tiene que haber una comunicación. Una conversación entre el maestro y el estudiante. Y también de ser posible con la familia. Esa relación entre el maestro, la familia y el estudiante es algo clave en esta nueva etapa donde se dará un paso adelante. Siempre se centrará en el niño, pero también será fundamental la familia. Porque la familia es un pilar importante en este cambio, en este proceso de cambio educativo.
-¿Cuánto incide el compromiso familiar en esta época de pandemia?
-El compromiso familiar en la educación de los niños es fundamental, la clave de todo, hay que decirlo. Es el eje. Porque la familia ahora, con esta situación, es el pilar de la educación del estudiante. Porque aún cuando existe la relación del alumno con el profesor y cuando se entregan conocimientos a través de la docencia, los padres ahora han asumido un rol mayor. Como un coordinador, como un supervisor. Y no queremos llegar a pedirle a los padres que se conviertan en maestros, porque eso sería injusto. Queremos que los padres se integren de una gran forma a la educación, ya lo están haciendo de manera excelente. Eso hará que tengamos mejores resultados en esta segunda etapa. Y una vez que la situación vaya mejorando iremos paso a paso incorporando elementos para retomar la normalidad, que esperamos que no sea en un futuro no muy lejano.


-¿Cómo la familia debe estar en contacto con la escuela?
-Deben mantener toda la información de contacto con las escuela, al día. Las escuelas tienen que tener los teléfonos, la dirección de cada casa de familia. A veces nos descuidamos, a mí a veces me ha pasado que te mudas o cambias de número de teléfono y no reportas en la escuela ese cambio inmediatamente. Es fundamental que la escuela sepa dónde ubicar a los padres y a las familias en todo momento, cómo comunicarse, cuáles son las mejores vías de comunicación.
-¿Cuáles son los consejos a los padres de los estudiantes con esta «nueva normalidad» que vivimos?
-Pienso que como educador y como padre también es importante que apoyemos a nuestros hijos, que estemos pendientes de ellos, no sólo en la parte académica, también en la parte emocional. Esta es una situación que no es fácil para nosotros ni para ellos. Es importante que ellos no se atrasen, que mantengan un ritmo de normalidad lo mejor posible, pero es clave que apoyemos su parte mental, la parte espiritual. No es fácil para ellos separarse de lo que son sus amigos, la escuela. Son muchos factores y nadie conoce mejor a nuestros hijos que nosotros mismos. Si vemos algo extraño o algo está funcionando mal, de una manera diferente, pedir ayuda, buscar apoyo en las escuelas públicas de Minneapolis, porque también lo habrá. Hoy se está brindando apoyo para que desde la parte socioemocional para que los padres tengan las herramientas para de alguna manera servirles de pilar a los hijos para que superen este tipo de circunstancias.

-¿En qué se puede ayudar a las familias que no pueden tener internet o herramientas?
-Si usted no ha ido a su escuela, este es otro consejo clave: comuníquese con ellos y diga qué necesita. Tal vez un hotspot, porque el internet es malo. O se necesita un dispositivo, como un Ipad o un Chromebook. Hablen con su escuela. Ellos son los encargados de llevarle a ustedes este tipo de equipo para que esté todo en regla para que el 8 de septiembre comiencen las clases como Dios mande…