Por María Escalante

Carmen Bibiano, originaria de Guanajuato, México; amante de los animales, socióloga, mujer, madre y abuela, egresada de la carrera de sociología nos demuestra que no hay imposible por superar; el amor por sus hijos, la comunidad, su trabajo y las ganas de ayudar a todas las personas la han llevado a ser un símbolo de apoyo dentro de la comunidad latina en Minnesota.

Su historia en EEUU comienza en el año 2001, quien con dos hijas y como muchos inmigrantes, inicia la travesía de cruzar la frontera, con la incertidumbre del qué sucederá durante todo ese proceso.

Al llegar a Estados Unidos comienza a laborar en una fábrica, en ese momento para Carmen lo más importante era el sobrellevar su día con día. Luego de un tiempo contrae matrimonio del cual nacen dos hijos más, “desafortunadamente me casé”, menciona Carmen, ya que dentro de la relación existía violencia doméstica.

A raíz de este maltrato solicita ayuda en un refugio junto con sus cuatro hijos, donde recibe asesoramiento legal y se le alienta a formalizar su estadía en Estados Unidos. Con bajas expectativas de que alguien le ayudara en su situación, acepta asesoramiento y apoyo legal.

Después de este proceso, Carmen consigue su propio número de seguridad social y al poco tiempo comienza su trabajo como Family Educator, así poniendo en práctica su profesión, esto le ayudo a darse cuenta de que lo suyo era ayudar a quien lo necesitara:

«A mí me hubiera gustado tener un family educator, te orientan a donde ir, con quien dirigirte, eres sus ojos y su voz es una gran ayuda a todas esas familias quienes necesitan todo tipo de orientación», menciona Carmen.

Posterior a esto consigue un trabajo en la oficina del Sheriff en Hennepin y gracias a su carisma y ganas de solidarizarse, se le abren las puertas a ser una conexión entre la comunidad y el departamento de policía.

Parte del trabajo de Carmen en esta nueva área es escuchar a la comunidad y atender a las necesidades de ésta, teniendo que hacer un gran recorrido por más de 45 ciudades.

Aquí es donde surge una gran idea para simplificar y agilizar su tiempo, creando Mujeres Latinas Unidas MN, donde se realizan juntas cada segundo martes del mes y actualmente es reconocida como una asociación sin fines de lucro, con más de 500 miembros, la cual se encarga de atender todo tipo de solicitudes desde violencia doméstica, conseguir empleo, casos de desalojo, entre otras situaciones más.

Además de la asociación, Carmen continúa con voluntariados: “Me gusta dar, porque sé que hay gente más vulnerable y con más necesidad”.

Entre una más de sus muchas actividades consiste en el apoyo a la comunidad a través de una línea de ayuda totalmente gratuita e invita a la comunidad en general a seguir cuidándose del COVID-19, continuar con el uso de mascarilla y estar atentos a las recomendaciones que emitan las autoridades de salud.

Si se pudiera definir a Carmen con una palabra sería indudablemente EMPATÍA, ella desde su experiencia ha comenzado a ayudar a mujeres que viven lo mismo que ella vivió, sin duda alguna, Carmen se convirtió en un gran ejemplo a seguir para todas las mujeres quienes participan en su asociación, su carisma y buen corazón la han llevado a formar una gran familia de apoyo mutuo.

Para contactar a Carmen a través de su asociación visite su grupo de Facebook que se encuentra como Mujeres Latinas Unidas MN o a la línea de ayuda (651) 304-6145.